El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha ratificado la condena de cinco años de prisión a un joven de 22 años por agredir y retener a su expareja, incumpliendo una orden de alejamiento. El acusado había sido prohibido de acercarse a la víctima tras un episodio violento en el que la forzó a entrar en su vehículo, le propinó un puñetazo y la mantuvo retenida durante horas. La sentencia también incluye una indemnización de 2.000 euros a la víctima. Esta decisión resalta la gravedad de los delitos relacionados con la violencia de género y el cumplimiento de las medidas cautelares.